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La Coctelera

El Reparador de Sueños

Categoría: Libros

25 Junio 2006

De lectura obligatoria!

Atentos que esta vez Gabriel nos regala -entre otras "joyitas"- éste cuento.
No se lo pierdan!!!
_________________________________________
Este cuento me pareció tan estupendo que me disparó la idea de incorporar una nueva categoría a las actuales y permitirme recomendarles cada tanto algún que otro post que me resulte interesante.
Cariños!

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1 Noviembre 2005

El Kibalión

Los siete principios herméticos.
"Los principios de la verdad son siete: el que comprende esto perfectamente, posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán de par en par." El Kybalion.
1. EL PRINCIPIO DE MENTALISMO.
2. EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA.
3. EL PRINCIPIO DE VIBRACIÓN.
4. EL PRINCIPIO DE POLARIDAD.
5. EL PRINCIPIO DEL RITMO.
6. EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO.
7. EL PRINCIPIO DE GENERACIÓN.
Leer más...

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22 Octubre 2005

Poema 12


Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se desnudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangunlan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.

Oliverio Girondo

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18 Octubre 2005

Romance de la voz en la sangre

Fue hacia la tercera luna
cuando lo sintió en los centros.
Estaba sobre la hierba,
tumbada de cara al cielo
—viendo la tarde morirse
sobre sus ojos abiertos—
cuando notó en la cintura
como un pájaro pequeño,
que aleteó por lo oscuro
de su vientre unos momentos,
y luego vino a pararse
sobre su talle, en silencio...
Fue hacia la tercera luna
cuando lo sintió en los centros...
Un ¡ay! de gozo y asombro
y otro de duda y recelo
salieron de su garganta.
Las palomas de su pecho
se erizaron de blancura,
y un temblor de alumbramiento
sacudió de sur a norte
todo el mapa de su cuerpo
e hizo crujir entre sombras
las ramas de su esqueleto...
En un brinco de gacela
se ha levantado del suelo
y ha echado a andar lentamente
por la vereda de cedros.
Parece tallada en tierra
la cara de Sacramento.
—Iré a ver a la Jacinta
lo mismo que otras lo hicieron...
Ella conoce las plantas
y sabrá darme el remedio...
—¿No te da pena matarme
antes de nacer...?
¡Qué miedo
le dio al escuchar la voz
que le salía al encuentro,
envuelta en hilos de sangre
cortando su propio aliento!
—¿Quién eres que así me hablas...?
—Ahora, nadie... casi un sueño;
mañana, si tú me dejas,
un hombre de cuerpo entero...
—¿Y qué voy a hacer, mi niño?
—Parirme como un almendro
en la mitad de la cama
con las entrañas ardiendo.
—¿Pero y mi honra?
—Tu honra
la limpiaré con mis besos:
las madres después del parto
quedan igual que un espejo...
—Pero me faltan seis meses,
seis plenilunios completos
frente a los ojos que miran
y las bocas de veneno.
—¿Y a ti qué te importa nadie?
Ponte delante del pueblo
y escúpele la belleza
de llevar un hijo dentro.
—¡Temo a las lenguas cobardes!
—Y en cambio no te da miedo
ir a buscar una planta
de sombra —flor de silencio—,
para derramar mi vida
por el primer sumidero
y que no quede del hijo
ni una fecha ni un recuerdo...
—¡Calla!
—No puedo callarme.
Una perra no haría eso:
me lamería los ojos
hasta que los fuera abriendo...
Pondría mi piel suave
lo mismo que el terciopelo
y luego ya, sin saliva,
con los dientes en acecho,
se tumbaría a mi lado
hecha un río dulce y tierno,
para que yo la dejara
hasta sin cal en los huesos.
—¡Por Dios!
—Por Él, yo te pido
que no me dejes sin cielo.
Corta sábanas de holanda;
borda pañales de céfiro;
aprende nanas azules
y planta naranjos nuevos...,
y cuando me hayas parido
como a un torito pequeño,
abre puertas y ventanas,
que me contemplen durmiendo
lo mismo que un patriarca
en el valle de tus pechos...
La voz se apagó en la sangre;
la cara de Sacramento
parece como de barro
de oscura que se le ha puesto,
y con sus manos sin pulso
se toca el vientre moreno...
¡Ay qué monte de alegría!
¡Qué rosal al descubierto!
¡Qué luna bajo la falda!
¡Qué lirio de tallo inquieto!
—¡Yo te juro, amor —mi niño—,
por mis vivos y mis muertos,
que te he de parir un día
sonámbula de contento,
aunque me escupan a una
todas las lenguas del pueblo!

Con este bellísimo poema de Rafael de León se cierra -al menos por ahora- la poémica sobre el aborto.

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12 Octubre 2005

Aromas

Yo huelo a ti.
Me persigue tu olor, me persigue y me posee.
No es este olor un perfume sobrepuesto sobre ti,
no es el aroma que llevas como una prenda más:
Es tu olor más esencial, tu halo único.
Y cuando ausente mi vacío te convoca,
una ráfaga de ese aliento me llega del lugar más tierno de la noche.
Yo huelo a ti
y tu olor me impregna después de estar juntos en el lecho,
y ese fino aroma me alimenta
y ese aliento esencial me sustituye.
Yo huelo a ti.
Confesiones - Dario Jaramillo Agudelo

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5 Septiembre 2005

Balada de un amor imposible

Los cronistas más serios del barrio del Ángel Gris coinciden en destacar la propensión de sus habitantes hacia los amores imposibles.
Así, mientras los jóvenes de otros barrios se enamoran de muchachas groseramente posibles, los hombres de Flores parecen condenados a amar - casi siempre en secreto - a mujeres que no serán para ellos.
Y en honor a estas damas es que los Hombres Sensibles hacen lo que hacen.
Algunos emprenden desde chicos el estudio del violín, únicamente para aprender a tocar un vals en obsequio de su amada. No importa que ella no alcance jamás a oírlo. Ese no es el punto.
Otros indagan los secretos de la versificación y se sumergen en el dolor para lograr una poesía.
Hay quienes se ejercitan en el coraje y cultivan la guapeza. Y no faltan los que eligen la melancolía o la locura.
Piensan los Hombres Sensibles que siendo mejores merecerán ser amados. Y para la ética sentimental de este barrio, los mejores hombres son artistas, valientes, tristes o locos.
Por eso los muchachos más virtuosos de Flores sufren por amor.
Esta realidad ha despertado la atención de todos y la piedad de muchos.
Cada semana, los enamorados de Flores reciben el consejo de sus amigos sabios de otras barriadas.
- ¿Por qué amar a la Gran Marquesa del Norte, que es en realidad un duende? ¿Por qué no conformarse con la hija del yesero?
Son voces tentadoras que exponen las ventajas del amor razonable.
A estas exhortaciones, los Hombres Sensibles responden - no sin acierto - que en el amor no existe el libre albedrío y que nadie puede decidir de quién va a enamorarse.
Sin embargo - ya a riesgo de caer en especulaciones psicológicas fuera de tono - cabe reconocer que los muchachos del Ángel Gris tienden a aproximarse sentimentalmente a las mujeres que menos les convienen.
(...)
Tratando de reducir el número de desencuentros amorosos en beneficio de la felicidad general, los Refutadores de Leyendas con la ayuda de dos contadores de la Sociedad de Fomento de Villa Malcolm, prepararon las Tablas del Amor Infalible, especie de regla de cálculo según la cual las medidas del cuerpo del hombre, su coeficiente intelectual, su edad, su educación, fortuna y berretines determinaban de un modo preciso a la mujer más conveniente para sus planes amorosos.
Esto es ni más ni menos que la refutación de una leyenda o - lo que es peor - su reducción a términos científicos. La leyenda es ésta: "Hay para cada hombre una mujer, una sola, que reúne todas las virtudes que ese hombre sueña. Su belleza está hecha para deslumbrar a ese hombre.
Su voz ha sido creada para seducirlo. Su inteligencia, para suscitarle y sugerirle ideas amables. Su ternura, para hacerle dulce el diario sufrimiento.
Esa mujer existe y anda por esas calles. Pero el destino ha decidido que nunca jamás se crucen los caminos de ningún hombre con la mujer que para él fue concebida."
Manuel Mandeb asegura en sus Memorias que cierta tarde creyó reconocer a lo lejos a la mujer que le correspondía, conforme a la leyenda. Inmediatamente se trabó en lucha con el destino y trató de alcanzar a la muchacha. Lo consiguió en la esquina de Artigas y Avellaneda. Luego de interceptarle el paso, procedió a explicarle la vieja creencia de los Hombres Sensibles, mientras se secaba el sudor y trataba de recobrar el aliento.
Pero la mujer no conocía la leyenda, o tal vez la conocía y la acataba puntualmente: dio media vuelta y se fue por Artigas hacia el norte.
(...)
Pero dejemos ya a Manuel Mandeb y reflexionemos sobre ese delicado asunto. Es cierto que infinidad de personas decentes viven la módica dicha del amor común y corriente. Pero el amor imposible, aquél del cual solamente son capaces los Hombres Sensibles de Flores, es el único cabalmente maravilloso y digno de admiración. Ocurre así: un muchacho se enamora de la Mujer Más Hermosa. Desde ese momento, su vida no tiene otro sentido que ese amor. Sin embargo, el hombre sabe que no tiene chance en esa carrera, pues las Mujeres Más Hermosas suelen casarse con otros caballeros, generalmente ricos o buenos mozos o ambas cosas.
Sus buenos amigos le aconsejarán el olvido, pero este hombre ha nacido en Flores y no tiene la menor intención de gambetear el dolor.
Y cada día deja mansamente que la tristeza le invada los huesos y que tiña hasta el último de sus pensamientos.
A veces, las distracciones y los mundanos asuntos amenazarán con hacerle olvidar siquiera por un momento su amor y pesadumbre. Pero el hombre reaccionará inmediatamente y se sumergirá otra vez en su propio abismo.
Que nadie se engañe. Este hombre que ríe a carcajadas cuando algún conocido le refiere el cuento de los supositorios, está pensando en su amor imposible. Y la sangre que hincha sus venas es negra y espesa. Pero, atención. Este amor que lo hace desgraciado es el que le hace mejor. El ya ha renunciado a la Mujer Más Hermosa. Jamás padecerá decepciones. Su pasión no envejecerá ni se envilecerá. Nadie podrá engañarlo. Y a fuerza de bañarse cada día en el sufrimiento, habrá aprendido el secreto de la resignación.
Los caballeros exitosos no conocerán jamás la verdadera escencia del amor imposible. Ellos jamás juegan su vida a una sola baraja. Con toda prudencia realizan inversiones en uno y otro lugar para compensar con unas las pérdidas ocasionadas por otras.
Pero el amor imposible no es cosa de prudentes, sino de Quijotes. Sólo cuatro veces en doce años vio Alonso Quijano a Aldonza Lorenzo. Jamás cruzaron palabra. Pero eso le bastó para vivir en ella y por ella. Sin esperar recompensa. Por eso, señores, si acaso atesoran ustedes uno de estos metejones locos, a no arrepentirse. Sigan soñando y esperando lo imposible. Aunque sepamos que nuestras ilusiones no habrán de cumplirse nunca, sigamos acariciándolas.
Será una larga jornada. Muchas veces tendremos ganas de contar nuestra pena, pero no podremos hacerlo, para no profanarla. Siempre estaremos solos y tristes, pero no es para tanto. Después de todo, ya se sabe que los únicos paraísos que existen son los paraísos perdidos.
De crónicas del Ángel Gris por Alejandro Dolina

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9 Agosto 2005

El capuchón encarnado (parodia de caperucita roja) Imperdible!!!

Esta es una muy buena hora para reirse un rato... que lo disfrutes...

[Mamá de Caperucita Roja]
Ay, por fin apareces. ¿Crees que éstas son horas de llegar?
[Caperucita Roja]
Hace rato que no tienes derecho a preguntarme eso.
[Mamá de Caperucita Roja]
Ah, ¿no? ¿Es que ya he dejado de ser tu madre?
[Caperucita Roja]
Mamá, no tengo ganas de soportar este tipo de escenas.
[Mamá de Caperucita Roja]
Claro, tal vez prefieres otra clase de escenas.
[Caperucita Roja]
¿De qué hablas? Di lo que tengas que decir.
[Mamá de Caperucita Roja]
No hace falta. Todos en el pueblo lo dicen por mi.
[Caperucita Roja]
Madre, soy dueña de mi vida.
[Mamá de Caperucita Roja]
Si, eres dueña de tu vida, y también eres una... una cualquiera.
[Caperucita Roja]
¿Si? Pues esta cualquiera es la que trae el dinero a casa.
[Mamá de Caperucita Roja]
Está bien. No sigamos con esto. ¿Sabes lo de la abuela?
[Caperucita Roja]
¿Que sucede? ¿Ha muerto por fin?
[Mamá de Caperucita Roja]
¡No seas cruel! Está enferma. Es necesario llevarle medicamentos y comida. Bien sabes que yo no puedo ir hasta su casa.
[Caperucita Roja]
Oh, no madre, no iré. Esa zona es espantosa. Ese bosque es siniestro.
[Mamá de Caperucita Roja]
Debes ir hija mía.
[Caperucita Roja]
Está bien, iré. Pero será la última vez.
[Mamá de Caperucita Roja]
Aquí está la canasta.
[Caperucita Roja]
¿Y qué contiene?
[Mamá de Caperucita Roja]
Bueno, la canasta contiene...
[Locutor]
Dos paquetes de café "La Ramerita", en fin, como su imagen.
[Mamá de Caperucita Roja]
Y además...
[Locutor]
Un tubo de crema dental "Talión". "Talión" limpia sus dientes uno por uno.
[Mamá de Caperucita Roja]
Pero eso no es todo. También he puesto...
[Locutor]
Una lata de garbanzos "El Pampero". "El Pampero", para saborearlos mientras uno es soltero.
[Mamá de Caperucita Roja]
Tu conoces hija el problema de tu abuela. Por eso es que le mando...
[Locutor]
Una caja de supositorios "Angulo". Unicos con sabor a chocolate.
[Caperucita Roja]
Oh, está bien, mamá, está bien. Dame la canasta. La llevaré.
[Mamá de Caperucita Roja]
Algo más. Ten cuidado con el lobo, Caperucita.
[Relator]
"La Venganza Será Terrible" en su espacio de radiocine presenta: "El capuchón encarnado". Ranelagh. 1967. Es esta una región inhóspita y sombría. La población de campesinos y leñadores vive sumida en el terror. El bosque cercano es un refugio de peligrosos malhechores, horrorosas criaturas, sombras tenebrosas, monstruos insospechados, y lo peor, el bosque es la morada de... El Lobo. Aque- lla noche, en la posada "Misiones", un grupo de lugareños se embrutecía bebien- do licor. {Sonido de murmullo}
[Lugareño]
¿Que tal, Perrot? ¿Que estás haciendo?
[Perrot]
Ya lo ves. Embruteciéndome con licor.
[Pedro]
Bueno amigos, beban rápido. Esta es la última vuelta. Voy a cerrar temprano esta noche. Dicen que el lobo anda por aquí.
[Perrot]
Oh, el lobo, el lobo. Parecen un montón de gallinas. No sé que temen de ese espantajo.
[Lugareño]
Yo temo que me coma.
[Pedro]
En el último mes se ha comido tres clientes.
[Perrot]
Ah, pues me gustaría enfrentarme con él. En un par de minutos le enseñaría a traerme el diario y mover la cola.
[Pedro]
Cuidado amigos, cuidado. Viene el lobo.
[Perrot]
No será otra de tus bromas, Pedro.
[Pedro]
Lo juro por mis ovejas, esta vez es verdad.
[Cantan los lugareños]
Lobo
Lobo
Guarda que viene el lobo
Y habrá de saberse que es feroz
Y muy astuto y acostumbra a devorar
A los demás
Lobo
Lobo
Nos va comer el lobo
Y ahora rajen todos porque viene
Viene
Ya
{Sonido de puerta que se abre}
[El Lobo]
Buenas noches, cantinero. Sírvame un whisky.
[Perrot]
Hey, usted, amigo. Que ojos tan grandes tiene.
[El Lobo]
Si, para verlo mejor.
[Perrot]
Mmmh, y que manos tan grandes tiene. Hey, a usted le hablo. ¿Que no me oye? Sin embargo tiene unas orejas muy grandes.
[El Lobo]
Oiga, amigo, no quiero peleas. Solo he venido a beber mi whisky. Déjeme en paz.
[Perrot]
Me parece que usted tiene miedo, amigo. Y su miedo es tan grande como su nariz. Me pregunto para qué tendrá una nariz tan grande.
[El Lobo]
Pues para olerlo mejor. Y no me gusta lo que huelo.
[Perrot]
Oh, ¿así que no le gusta? ¡Pues mejor haría en cerrar su bocaza! A propósito, ¡qué bocaza tan grande tiene usted! {Sonido de risas de los clientes de la posada}
[Perrot riéndose]
Me pregunto para qué tendrá una boca tan grande. {Sonido de risas de los clientes de la posada}
[El Lobo]
Pues para comérmelo mejor, ¡imbécil! {Sonido del Lobo comiéndose a Perrot}
[Pedro]
Oh, Dios, se lo está comiendo entero.
[El Lobo]
¿Es que alguno de ustedes quiere servirme como postre?
[Pedro]
Oh, no, señor Lobo. Ya le traigo su whisky.
[El Lobo]
Suspenda el whisky, amigo. Traigame mejor algún digestivo. Este borracho me ha caído mal.
[Locutor]
¿Digestiones lentas? ¿Acidés estomacal? Sal de frutas "Beeerrp", y buen prove cho.
[El Lobo]
Sabe, amigo, ya estoy harto. Cada día debo comerme cuatro o cinco de estos sujetos. Mi estómago está hecho cisco. Y mi corazón también. Oiga cantinero, ¿nunca le conté lo que me pasó con una novia?
[Pedro]
Me gustaría saber de qué se trata.
[El Lobo]
Ya lo sabe, son esa clase de chicas que le ponen a uno apodos infamantes, que le presentan a sus familiares y dejan que uno las manosee un poco en los zaguanes.
[Pedro]
Bueno, bien, bien, pero hábleme de su novia.
[El Lobo]
Ahh, Virginia. Era una verdadera loba. Nunca volveré a tener una mujer como ella. Nos amábamos tanto.
[Pedro]
¿Y qué sucedió?
[El Lobo]
Bueno, fue una noche de invierno. El invierno es muy duro aquí, amigo. La tomé entre mis brazos, era tan linda, era tan dulce, era tan tierna, era tan fragante, era tan sabrosa, no pude resistirme.
[Pedro]
Entiendo, la hizo suya.
[El Lobo]
No, me la comí. Estaba riquísima. Pero estoy arrepentido. Me falta el amor.
[Pedro]
¿Y no probó con otra?
[El Lobo]
No, en esta región no hay mujeres bellas.
[Pedro]
No crea, amigo. La hija de los Rojas es una muchacha muy atractiva. Y muy ardiente, ¿verdad muchachos?
[Lugareños]
Si.
[El Lobo]
Bien, ahora debo irme. Disculpe si no le pago.
[Pedro]
No, no, está bien. ¿Desea algo más?
[El Lobo]
Si, devuélvame uno o dos parroquianos para el desayuno.
[Relator]
El Lobo echó a andar por el bosque en dirección a su madriguera. Pero otra sombra atravesaba la espesura. Era Caperucita, escuchaba a su paso el aullido de los animales.
[Lugareños]
¡Potra! ¡Yegua! ¡Diosa! {Y demás barbaridades}
[Relator]
Era la muchacha más hermosa de la región. Sus cabellos eran suaves y renegridos.
[Locutor]
Peluquería "El Renegrido", abierta las veinticuatro horas, también atendemos por el zaguán.
[Relator]
Su boca era perfecta.
[Locutor]
¿Boca perfecta? Dentaduras postizas "El Tarascón", nuevas y usadas.
[Relator]
Sus ojos eran dos luceros.
[Locutor]
Señor Mirola, si su ojo de vidrio está cachuzo, óptica "Lucero" se lo cambia en el acto, y no le sale un ojo de la cara.
[Relator]
Caminaba tentadora a la luz de la luna, balanceando sus caderas.
[Locutor]
Pan dulce "Morete", para chuparse los dedos.
[Relator]
Hasta que en un claro del bosque sucedió lo inevitable. La bella y la bestia se encontraron.
[Caperucita Roja]

Perdón, señor, ¿voy bien para la granja del molino? Me temo que he perdido el camino.
[El Lobo]
Yo también, le aseguro. Hace muchos años que perdí el camino, pero no me importa, como no voy a ninguna parte no corro el riesgo de extraviarme.
[Caperucita Roja]
Oh, que cosas tan grandes dice usted.
[El Lobo]
Para impresionarla mejor. Voy a presentarme. Yo soy... El Lobo.
[Caperucita Roja]
¿Supone que voy a gritar?
[El Lobo]
Hágalo si quiere. No me molesta.
[Caperucita Roja]
Descuide, no me asusto tan fácilmente.
[El Lobo]
Caminemos entonces.
[Caperucita Roja]
¿Por qué no? Es una hermosa noche y un hermoso bosque.
[El Lobo]
Y una hermosa... mujer.
[Relator]
El Lobo y Caperucita se tomaron de la mano y se internaron en la espesura.

Mamá de Caperucita Roja/Abuela de Caperucita Roja: Ana Naon
Caperucita Roja: Sonia Rolón
Locutor/Leñador: Jorge Formento
Relator/Lugareño: Guillermo Stronatti
Pedro: Gabriel Rolón
Perrot/Hansel: Jorge Dorio
El Lobo: Alejandro Dolina

La venganza será terrible

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7 Agosto 2005

Las 10 idioteces más ilustres de la década

No hay nada más difícil en estos tiempos que encontrar a un señor dispuesto a admitir su ignorancia. Todo el mundo cree que es obligación el tener opinión formada sobre cada uno de los aspectos del universo. Por eso no es raro encontrar en cada pizzería muchachones que -entre porción y porción- cuestionan las teorías de Darwin con la misma autoridad con que podrían juzgar las últimas actuaciones de Mastrángelo. Cualquiera opina sobre cualquier cosa. Todos son entendidos. Y si alguien comienza su discurso con un humilde "Yo de esto no entiendo nada", no tardará en agregar un "pero" para luego despacharse con el muestrario completo de sus ideas sobre la inmortalidad del cangrejo. Uno se pregunta entonces, ¿cómo se hace para abarcar tanto? ¿Cómo se consiguen opiniones tan surtidas?

Hay dos procedimientos:

El primero consiste en dedicar treinta o cuarenta años a la tarea de adquirir sabiduría. Los resultados de este método son, hay que reconocerlo, inciertos. El segundo procedimiento es repetir lo que uno escucha por ahí.
De este modo cualquiera puede adueñarse de los pensamientos que más le gusten, sin tomarse el trabajo de pensar, que es lo que mata. El mundo moderno -ya se sabe- pone a nuestra disposición una amplísima gama de opiniones sueltas. Están en los diarios. Se repiten por radio. Florecen en las charlas de café. Y uno puede elegir la que quiera y repetirla como propia. Aquí conviene detenerse un instante. Es evidente que en inmenso stock queropia. mencionábamos hay de todo. Desde verdades irrefutables hasta estupideces monumentales. Pero a la hora de elegir, la gente se decide por los juicios más llamativos y detonantes. Y la verdad suele ser austera y sencillita. Todo esto, la costumbre de repetir lo que se oye, el ansia de sorprender y la pereza mental, han cimentado el éxito y la consagración de un sinnúmero de disparates que andan de boca en boca, como si fueran la flor del pensamiento moderno.
Estas pavadas son ya lugares comunes. Pero sus propagandistas las recitan como si acabaran de inventarlas. El propósito de este trabajo es presentar una colección incompleta de idioteces prestigiosas e intentar una somera refutación de cada una de ellas.

1. Ay, todo es política
Argumento que suelen usar los señores politizados cuando uno les confiesa que la política no le interesa. Sus sostenedores explican que todas las cosas se interaccionan y que hasta los hechos más baladíes tienen su connotación política. Por ejemplo, comer un helado puede ser un hecho político si se piensa que quienes no tengan el dinero para comprarlo pueden sentirse víctimas de una injusticia. Este mismo razonamiento puede servir también para demostrar que todo es zoología o que todo es aritmética o que cualquier cosa es cualquier cosa y viceversa. No hay que llevar la metáfora hasta sus últimas consecuencias. Hay cosas que son política y otras que no lo son. Por ejemplo, el tango "El taita del arrabal" no es política.

2. Ay, todo es psíquico
Proposición que atribuye todos los males del cuerpo a los desórdenes mentales que padecemos. ¿Le duele a uno la cabeza?: son los nervios. ¿Le pica a uno la nuca?: es la ansiedad. ¿Vomita uno como un cerdo?: está somatizando. Refutación: conozco centenares de personas de mente sana que sufren dolores en los lugares más destacados del cuerpo humano. No es necesario estar loco para apestarse.

3. Ay, en el fútbol ya no hay equipos chicos
Refutación: vaya a ver un partido entre All Boys y Platense en la cancha de Argentinos Juniors y después me cuenta.

4. Ay, nadie es imprescindible
Frase que le sueltan a uno cada vez que abandona una empresa, un trabajo o un cumpleaños. Parece significar que todas las personas son la misma cosa y que cualquiera puede ocupar los lugares vacantes. Refutación: siempre hay algo para lo cual solamente sirve una determinada persona. Por ejemplo, para protagonizar el show de Frank Sinatra, es indispensable Frank Sinatra.

5. Ah, el público es exitista. Cuando uno ganan lo aplauden y cuando pierde lo silban

Y está muy bien. De lo contrario no existirían diferencias entre los genios y los troncos. Peor sería que siempre aplaudieran. O que siempre silbaran. O lo que es peor: que aplaudieran al que pierde y silbaran al que gana.

6. Si de noche lloras por el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas.

Frase que han consagrado los posters y que se pronuncia contra el llanto y la tristeza. Hace milenios, en Grecia, un pedante vio a Solón llorar amargamente por su hijo muerto.
-¿Por qué lloras -le dijo- si de nada te servirá?
-Por eso -contestó Solón- porque de nada me servirá.
Hay que aprender a llorar y a comprender que la vida no es una kermesse.

7. Gardel murió justo a tiempo

Opinión que parece reducir las virtudes gardelianas a una muerte oporutna. La refutación corre por parte del propio Gardel en cualquiera de sus discos.

8. Hay que tomar las derrotas con filosofía
Cuando uno oye esto, supone que después de perder al truco, es necesario leer a Spinoza o meditar la posibilidad del conocimiento. Sin embargo, lo que en realidad quiere decirse es que hay que consolarse ante el infortunio. Con lo cual viene a descubrirse que para algunas personas la filosofía es el consuelo. Yo pienso más bien lo contrario.

9. Sobre gustos no hay nada escrito
Refrán lamentable que suelen utilizar los amantes del naranjín con cerveza y las camisas con lentejuelas. En realidad sobre gustos se ha escrito mucho. Y hasta hay escritores que no han abordado jamás otro tema. Es cuestión de leer, nada más.

10. Hay que ser amigo de los hijos
Disparate que tiene su origen en un cierto verso del Martín Fierro, cuya negligente lectura puede sugerir que un amigo es más que un padre. En verdad cuesta trabajo imaginar a un señor que sale junto a su hijo a tocar timbres y patear tachos de basura. Creo que lo mejor es ejercer la alta dignidad de padre o de madre, con toda la jerarquía que esto presupone. Los amigos pueden fallar. Los padres no.

____________________

Hay más tonterías ilustres: "Yo tengo mi propio código moral". "El que va al hipódromo por primera vez, gana". "Castillo con Tanturi cantaba bien". "Los norteamericanos tiene un plato volador con los cadáveres de sus tripulantes". "Los humoristas son gente triste".
Todas estas cosas se oyen mil veces por día. Es un buen momento para empezar a combatirlas.
Para eso es necesario sacudir las telarañas de los sesos y pensar bien lo que uno dice. Y cuando se da el frecuente caso de no tener nada que decir, a callar. Que siempre es mejor visto un pajarón silencioso que un vivo macaneando. Buen provecho.

(revista "Humo(r)" n° 6, de noviembre de 1978) Por Alejandro Dolina.

____________________

1º DÉCADA DEL SIGLO XXI Y TODO SIGUE IGUAL

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