Las 10 idioteces más ilustres de la década
Hay dos procedimientos:
De este modo cualquiera puede adueñarse de los pensamientos que más le gusten, sin tomarse el trabajo de pensar, que es lo que mata. El mundo moderno -ya se sabe- pone a nuestra disposición una amplísima gama de opiniones sueltas. Están en los diarios. Se repiten por radio. Florecen en las charlas de café. Y uno puede elegir la que quiera y repetirla como propia. Aquí conviene detenerse un instante. Es evidente que en inmenso stock queropia. mencionábamos hay de todo. Desde verdades irrefutables hasta estupideces monumentales. Pero a la hora de elegir, la gente se decide por los juicios más llamativos y detonantes. Y la verdad suele ser austera y sencillita. Todo esto, la costumbre de repetir lo que se oye, el ansia de sorprender y la pereza mental, han cimentado el éxito y la consagración de un sinnúmero de disparates que andan de boca en boca, como si fueran la flor del pensamiento moderno.
Estas pavadas son ya lugares comunes. Pero sus propagandistas las recitan como si acabaran de inventarlas. El propósito de este trabajo es presentar una colección incompleta de idioteces prestigiosas e intentar una somera refutación de cada una de ellas.
1. Ay, todo es política
Argumento que suelen usar los señores politizados cuando uno les confiesa que la política no le interesa. Sus sostenedores explican que todas las cosas se interaccionan y que hasta los hechos más baladíes tienen su connotación política. Por ejemplo, comer un helado puede ser un hecho político si se piensa que quienes no tengan el dinero para comprarlo pueden sentirse víctimas de una injusticia. Este mismo razonamiento puede servir también para demostrar que todo es zoología o que todo es aritmética o que cualquier cosa es cualquier cosa y viceversa. No hay que llevar la metáfora hasta sus últimas consecuencias. Hay cosas que son política y otras que no lo son. Por ejemplo, el tango "El taita del arrabal" no es política.
2. Ay, todo es psíquico
Proposición que atribuye todos los males del cuerpo a los desórdenes mentales que padecemos. ¿Le duele a uno la cabeza?: son los nervios. ¿Le pica a uno la nuca?: es la ansiedad. ¿Vomita uno como un cerdo?: está somatizando. Refutación: conozco centenares de personas de mente sana que sufren dolores en los lugares más destacados del cuerpo humano. No es necesario estar loco para apestarse.
3. Ay, en el fútbol ya no hay equipos chicos
Refutación: vaya a ver un partido entre All Boys y Platense en la cancha de Argentinos Juniors y después me cuenta.
4. Ay, nadie es imprescindible
Frase que le sueltan a uno cada vez que abandona una empresa, un trabajo o un cumpleaños. Parece significar que todas las personas son la misma cosa y que cualquiera puede ocupar los lugares vacantes. Refutación: siempre hay algo para lo cual solamente sirve una determinada persona. Por ejemplo, para protagonizar el show de Frank Sinatra, es indispensable Frank Sinatra.
5. Ah, el público es exitista. Cuando uno ganan lo aplauden y cuando pierde lo silban
6. Si de noche lloras por el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas.
-¿Por qué lloras -le dijo- si de nada te servirá?
-Por eso -contestó Solón- porque de nada me servirá.
Hay que aprender a llorar y a comprender que la vida no es una kermesse.
7. Gardel murió justo a tiempo
8. Hay que tomar las derrotas con filosofía
Cuando uno oye esto, supone que después de perder al truco, es necesario leer a Spinoza o meditar la posibilidad del conocimiento. Sin embargo, lo que en realidad quiere decirse es que hay que consolarse ante el infortunio. Con lo cual viene a descubrirse que para algunas personas la filosofía es el consuelo. Yo pienso más bien lo contrario.
9. Sobre gustos no hay nada escrito
Refrán lamentable que suelen utilizar los amantes del naranjín con cerveza y las camisas con lentejuelas. En realidad sobre gustos se ha escrito mucho. Y hasta hay escritores que no han abordado jamás otro tema. Es cuestión de leer, nada más.
10. Hay que ser amigo de los hijos
Disparate que tiene su origen en un cierto verso del Martín Fierro, cuya negligente lectura puede sugerir que un amigo es más que un padre. En verdad cuesta trabajo imaginar a un señor que sale junto a su hijo a tocar timbres y patear tachos de basura. Creo que lo mejor es ejercer la alta dignidad de padre o de madre, con toda la jerarquía que esto presupone. Los amigos pueden fallar. Los padres no.
Hay más tonterías ilustres: "Yo tengo mi propio código moral". "El que va al hipódromo por primera vez, gana". "Castillo con Tanturi cantaba bien". "Los norteamericanos tiene un plato volador con los cadáveres de sus tripulantes". "Los humoristas son gente triste".
Todas estas cosas se oyen mil veces por día. Es un buen momento para empezar a combatirlas.
Para eso es necesario sacudir las telarañas de los sesos y pensar bien lo que uno dice. Y cuando se da el frecuente caso de no tener nada que decir, a callar. Que siempre es mejor visto un pajarón silencioso que un vivo macaneando. Buen provecho.
(revista "Humo(r)" n° 6, de noviembre de 1978) Por Alejandro Dolina.


Carlos, desde Argentina.


septiembre dijo
Me encantó, y es cada día se dicen mil veces esas frasecillas , que ya de tanto oir ni se piensan, a veces es por rellenar la conversación, solamente.
Hay tantas... y es que el caso es opinar
7 Agosto 2005 | 09:53 AM